miércoles, 10 de octubre de 2007

LUNÁTICA


Mi madre me llamaba así haciendo alusión a mi estado de ánimo. Cambiante por donde lo veas. Queriendo entender mejor eso de la influencia de la luna en los seres que nos decimos humanos me he puesto a leer y leer. Al final resulta que va a ser cierto, la luna nos afecta más allá de lo que podamos controlar. Tendrá relación con la tensión premenstrual?

Y hoy no escribo hablando de ella, la luna, por ese "poder" que tiene como satélite de la tierra, sino por ese "otro lado", la "otra cara", que puede verse en algunas circunstancias. Me refiero a cuando la miramos y nos trae a la memoria algunas experiencias que hemos vivido... bajo ella. Sí, así como suena. O podríais decirme que no habéis vivido nada bajo ella? (en caso afirmativo os recomiendo que dejéis de leer ahora mismo) admirándola? sintiéndola? suspirándola? y esos recuerdos adquieren otra tonalidad si estaba "alguien" al lado nuestro o "alguienes" ... permitidme la licencia nada poética. Digo una sola persona o un grupo de amigos.

Hace ya varios años me escapaba, en compañía claro, para verla... no era el modo más romántico, como describen las pelis... el techo de cristal o grandes ventanales que permiten entrar su luz, etc. etc., no, era el cristal de un coche, porque ese era el lugar del encuentro, el que guardaba el secreto de la salida antes de hora y de la llegada tardía, una especie de cómplice, la caja que nos protegía y ella bien arriba iluminándonos, sobre todo por dentro. Con tal intensidad lo ha hecho que hasta hoy en días de luna llena (y conste que no soy hombre lobo) me paro a contemplarla queriendo traer de nuevo esas sensaciones de años atrás. Se siente algo y de alguna forma especial, no es lo mismo evidentemente. Yo no soy la misma y ella creo que sí (aunque ha soportado varios viajes espaciales de la NASA por ejemplo), hasta mi no ha llegado ningún astronauta... pero he cambiado.
Lo bueno es que estoy descubriendo que ese cambio era obligatorio, los años hacen lo suyo. Lo que se debería tener en cuenta es la esencia, eso que permanece, que no se arruina, que no se arruga y, a pesar del tiempo, sigue aquí. Un sentimiento, mejor dicho "el sentimiento", las ganas de vivir y sobre todo de vivir con ilusión porque sin esto no hay fuerza lunática suficiente para mover al mundo o por lo menos a la partecilla que me rodea.
DR
002

1 comentario:

Pimienta dijo...

Voy notando optimismo... y una sensación agradable cuando te leo. Si, somos lunáticos. Y es sorprendetente la ascendencia que tiene la luna sobre nosotros (efectivamente, los ciclos menstruales, las mareas, los procesos de embarazo, y por supuesto la presión arterial y los estados de ánimo). Sin ella no habría vida en el planeta.... ni momentos como los que describes, que para el caso, es lo mismo. La he contemplado tantas y tantas veces, que es curioso lo distinta que me ha parecido en cada una de ellas. Es curioso. Plenilunio es una buena peli para lo que describes (un poco fuerte, pero a mí me gustó).
Hoy somos dos, por lo menos, las que estamos así.