viernes, 12 de octubre de 2007

A MIS AMIGOS...


A todos ellos me gusta decirles que los quiero. Si están cerca, entregarme en un abrazo sin palabras. Sí, así como digo, sin pedir que la otra persona lo haga, sencillamente hacerlo yo. Busco que sienta lo importante que es para mi, que confío en ella y por eso dejo y pido en silencio que me cuide. Nada mejor que el contacto físico (soy muy a favor de ellos), en este caso un abrazo (fuerte, acogedor, intenso), para descargar tensiones y trasmitir lo invisible. Si todo sale como imagino quien está siendo víctima de mi cariño se convierte en mi pie a tierra y yo en el suyo. En algunos casos, sin palabras se pueden decir más cosas que de otro modo se enredan.

Si no está cerca, podré hablar con ella? No tengo que echar mano del arte de la oratoria, sino decirle algo especial (y con esto no me contradigo con lo anterior, es otra posibilidad nada más). Eso “especial” para expresar y que casi siempre funciona es decir con ganas (que no significa a gritos) que la quieres… “te quiero mucho” o “sabes que te quiero … cierto?”, repetirlo varias veces, las que crea necesarias, con el corazón en la mano. Con certeza ella habrá de sentirlo y la presión que lleva sobre el pecho será menor. Una pena entre dos es menos pena.
DR
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