jueves, 15 de noviembre de 2007

CRUZANDO

Este mundo es maravillo. Ofrece de todo y para todos. Lugares cercanos o lejanos. De avión o de tren. Caminando inclusive. Con lo imprescindible a cuestas o bien cargado. Cruzamos y nos cruzamos de todos los modos. Aire, agua, tierra. Por el aire sobre el agua. Por la tierra bajo el aire. En tierra con mucho aire y agua. En el mismo punto sin conocerse. Una misma intención. Ciudades de todas las edades, otras que no muestran sus arrugas, otras bien juveniles. Un mismo lugar puede motivar una sonrisa y también puede quitarla. Alguien se marcha para volver y otros no piensan hacerlo. Alguien vuelve para después marcharse y quien ha llegado con idea de hacer el viaje de vuelta ya no lo quiere hacer. Todo ocurre en un corto espacio de tiempo. No puedo recuperarme. Debo digerir. Quiero asimilar.

Dejamos un punto. Regresamos. Volveremos a estar radiantes. Esperamos. Nos esperan. Esperamos ser esperados. El que queda y el que llega. Un solo pensamiento. El que va y el que permanece. Un solo deseo. Echamos de menos el mismo punto que otro ha dejado. Por eso nos movemos y hacemos el viaje en sentido contrario. Nos cruzamos y a la vez cruzamos buscando felicidad o lo más parecido a ella. Quién puede entender todo esto? Quien está dentro. Se trata de vivir sin más.

Cruce de vidas. Intercambio de experiencias. Rebasamos la imaginación. Traspasamos la piel. Superamos las diferencias. Lo nunca pensado se hace realidad. Y esa realidad pensada nunca se hará. Otra vez se cruza todo y se cruzan todos. Caminando por las calles, en los pasillos, corriendo y escapando por las escaleras, buscando ayuda en la red o inclusive bailando un tango se cruzan las piernas. Todo es mejor a que se nos crucen los cables. Se produce por casualidad y otras veces vamos a buscarlo. Mediante el cruce la especie permanece. Algunas veces puede mejorar y otras tiende a lo contrario. Crucemos los dedos para que el resultado sea positivo.

Y a propósito de cruzar los dedos. Si lo hacemos que sea bien cruzado. Cuando se desea algo hemos de hacerlo de verdad, con todas las fuerzas y con toda la energía. No plantearse lo contrario a aquello que anhelamos. Solamente tirar para delante. A cruzar los dedos deseando que el viaje no sea agotador. Que las ganas sean enormes. Que la sonrisa no se borre ni un minuto. Que el abrazo dure horas y días si es posible. Que no me olvide. Que no lo olvide. Que aquello que cuelga permanezca mientras quiera. Que la recomendación sea la mejor. Que la justicia continue vigilante mientras las hadas duermen. Que el frío no me reseque la piel. Que las ideas broten como de una fuente. Que mi fuente de energía se sienta cada día más feliz porque el ritual de cada año se acerca. Y sobre todo que los médicos digan que, a pesar de urgente, no es grave.
DR

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