martes, 20 de noviembre de 2007

DIALOGANDO SOLA

Y así sigo manteniendo estas conversaciones solas y solitarias con lo imprescindible de mi vida y con la raíz de mis problemas (que no son uno solo). Pregunto todo el tiempo porqué, porqué y porqué? Sin respuestas en todos lo casos. Claro, si nadie me escucha, cómo podría alguien decirme algo? Las conversaciones, por un lado acaban con una sonrisa y por otro en una discusión. Es que tengo mucho atravesado, con uno en el corazón y con otro en la garganta y en ambos casos repercute en el estómago. Pobre de mí sin mi parsiflora.

Hoy he notado que existe mucha incredulidad ante las relaciones a distancia y a largo plazo. No se cree en que a través de la red pueda surgir algo, una cosa, un sentimiento, un lo que sea, y en el mejor de los casos, perdurar, sostenerse, mantenerse y hasta crecer. Pues casi como Santo Tomás, ver para creer y, además, sentir para creer. Lo vivo, lo veo y cada día me surgen más pruebas, más situaciones que me demuestran que hay razones para confiar. Gracias.

Por esas cosas de la vida muchas personas se han conocido viajando con la línea aérea “ordenador”. Al principio no se fiaba mucho la gente de su seguridad. De hecho, hasta hoy existen ciertos riesgos. Es como todo en la vida. Hay que tomar ciertas medidas básicas de seguridad. Abrocharse los cinturones y viajar. También están los que, habiéndose conocido de modos más “tradicionales”, deben embarcarse más tarde en uno de estos viajes. Entonces, la única cuestión es disponerse a disfrutar ese viaje, dure el tiempo que dure. Aquí nada ocurre del modo que imaginamos, todo es bien original.
No se disponen de los mismos recursos sino de otros. Cada pasajero explota como puede los que tiene y entra en una lucha constante para adquirir aquellos de los que carece. Antes que nada mucha voluntad. Después, la imaginación es la más interesante. La paciencia sin dudas es indispensable. Un poco de oratoria y malabarismo son bienvenidos ;). Y especialmente abrir la cremallera que llevamos en el pecho y en el cerebro. Así todo se facilita. Describir al escribir. Detallar cada detalle. Explicar las explicaciones. Motivar los motivos. Razonar cada razón. Se hace eterno, inacabable. Tan lejos y tan alcanzable. Los dedos y las teclas se alían para que el resultado sea el más cercano a la realidad. Y lo es. Ay si lo es. Testigos sobran.

Unos se conocen de toda la vida y otros no se han visto nunca. Hoy se encuentran y reencuentran. No ha pasado el tiempo. Los ojos y la mirada, la boca y la sonrisa, las manos y una caricia. Descubrir lo que siempre ha estado ahí si. En segundos cambia el mundo. Y no es cuestión de que empiece a girar contra el reloj. Es un cambio muy personal y por ello aún más trascendental. De hecho, si el mundo cambiara el sentido de su rotación no se han de percatar de tal “detalle”.

Me quedo o me voy? Aguantaremos la separación? Pero no nos separamos!. Es un distanciamiento temporal, físico nada más. Estaré contigo más desde ahí que ahora mientras me besas. Confía en mí. Lo que tiene que ser será de todas formas. No lo evitaremos. Si deseamos estar juntos lo estaremos. Para qué entonces existe la tecnología? Para qué seremos la generación de la red sino para usarla? Para qué ha abaratado los costos de estos vuelos? Pues para hacer uso de todo estos recursos. Una vez más digo, exprimir bien el zumo de esta vida es interesante. Hay que probar vivir así.

Cuando el sentimiento, ya sea entre padres e hijos, hermanos, primos, abuelos, amigos, vecinos, colegas y claro entre un hombre y una mujer, es bueno, bondadoso, sano, saludable, claro, sincero, franco, veraz, puro, llano, limpio, etc., etc., es porque nace de una persona con esas mismas características y por tanto esa persona sí sabe cómo querer, sabe en verdad como querer bien. Sin hacer daño, con voluntad y sin egoísmos, con libertad y sin abandonos, con independencia y sin dejadez, con apoyo y sin agobios, con palabras claras que muestran una idea sencilla y real. Nada de circunstancias rebuscadas y crisis de “perdóname”. Nada de proyección de nuestros propios traumas. Todo eso a la papelera definitiva, no a la de reciclaje.

De este "buen amor" es que hablo, el que perdura, persiste, persevera, se sostiene y en pocos y exclusivos casos, se eterniza. Al final, ya sabemos que todo es eterno en cuanto dure. En cuánto tiempo se sabe si ha valido la pena? Un mes, un año, cinco o diez? El tiempo que sea, al ser recordado como algo bueno, habrá valido la pena. Los diez días juntos en esta ciudad, los tres de paseo por la otra, cinco minutos de llamada o cuarenta minutos en el Chat. Diversas formas de encontrar y mantener lo encontrado. Toca separarse, distanciarse. Ay ay el mundo se acaba? No, pues no. Ya existías antes y seguirás existiendo. Eres un ser único (genéticamente irrepetible). Nada de mitades. Me gusta comerme toda la fruta. No dejo mitades. Los enteros son mejores. Tienen más para dar y así mismo, si somos enteros, tenemos más capacidad para recibir. No busquemos nuestras mitades. Preocupémonos en crecer y ser enteros.
No dejemos de ser nosotros, no dejemos de alumbrar con la intensidad que podemos, ni dejemos de decir esas mil palabras por segundo y mantener conversaciones simultáneas, la mitad de ellas en clave. El copiloto no entiende? Ohh bueno, qué pena!! En algún momento, subirá alguien que entienda ese todo que somos, otro entero que estaba creciendo en otro lugar para encontrarnos. Sin tiempo para reaccionar sentiremos todas esas flechas dando directo en el blanco y el vértigo por estar viviendo tanta vida. Ayyy que me caigo... con tranquilidad... un colchón con mucha espuma me recibirá.
DR

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