lunes, 5 de noviembre de 2007

La cena

Dónde lo he comprado?. Pues hace como 1330 años en el puesto encantado del mercadillo cerca del puerto. Te gusta el verde? A mi me encanta. Y he venido así arreglada porque esta cena contigo es muy importante. Es mi vestido para ocasiones especiales, así como los zapatos morados de la línea seguridad y confianza. Al vestido lo ves así, algo sencillo, pero tiene muchas funciones que son verdaderas sorpresas. Las he probado casi todas según voy viviendo en estos miles de años. Es largo, pero cuando veo a alguien huyendo del enemigo se hace aún más largo y lo escondo debajo. Es un tejido fino pero muy resistente, al punto que puede servir de red y amortiguar la caída desde muchos y muchos metros de altura. Si alguien necesita viajar a otros tiempos, ya sea al pasado o al futuro, pues lo uso como una alfombra voladora y así nos marchamos por la carretera de la imaginación. No importa la estación en la que estemos. Se adapta. Es fresco en verano porque trae ventiladorcillos invisibles y calienta como un oso en el invierno porque por dentro lleva eso, pelos que me han regalado los osos a quienes he salvado alguna vez. Es impermeable para los días de lluvia y los vientos no nos mueven mientras lo llevo puesto, sino que frena, hace una curva a mi lado y se marcha tan veloz como llegó. Trae también dos grandes bolsillos que no se ven, están dentro de cada manga. En ellos cargo todo lo que me haga falta. De un lado libros. De distintos temas, ya sea derecho, medicina, filosofía, psicología, historia, geografía y poesias. Y del otro lado música. Cargada con las notas que me has sugerido. Hay que entretener a quien se cuida. No podemos volvernos aburridos. Llevo igualmente juegos, lápices de colores y folios. Cabe la posibilidad que se trate de niños. Y así, desde comida, agua y mapas de todas las galaxias hasta la gota mágica para los enfermos. Ya sabes. Esto de ser el duende verde protector no es tarea sencilla. Soy pequeña y con cara de niña, pero con grandes responsabilidades. De complemento mi inseparable sombrero ideas brillantes y los pendientes, collar, pulsera y anillos son de la tienda envidia aléjate.
Pues nada, aquí estoy. Sabes? Tu casa es preciosa! Sus brazos suaves de menta y azahar envuelven desde la entrada. Ser tu invitada me ha volcado el corazón de alegría. Me han dado un toque de alerta en el bosque. Mis risas se oían a kilómetros de distancia y otros se han quejado porque no podían dormir. Los pobres estaban cansados, llegando de viaje, luego de alguna misión. Es que he pasado los últimos tres días preparándome y estaba tan feliz que no paraba de reír. Lavarme el pelo con un shampoo que huele a comprensión. Las cremas para el cuerpo con esencia de abrázame. El colirio de alegría para darle brillo a los ojos. La pasta sinceridad para cepillarme los dientes. Y no podía olvidar la limpieza del oído con hisopos de la marca “todo para ti”.
Es lo mínimo que podía hacer, pues imaginaba la cocina oliendo a comida caliente. Es lo mejor que me puedes regalar. Comer galletas energéticas no es lo mismo. Veo que la mesa lleva mantel de relajación y has puesto las copas de cristal melódico. Gracias por encender la chimenea con la leña de los rencores. Me preguntaba qué receta habrías de preparar y si sería muy picante como sabes que a mi me gusta. No importa si es pimienta negra o blanca aunque mi verdaera debilidad es la cayena. Es igual, yo me adapto. Te he traído un regalo. Es un colgante hecho con un trocito de la Picasso. Un talismán debe estar con nosotros. También he traído vino dulce para el postre y unas barras de pan corazón. Nos sentamos? Quién empieza? Te cuento y me cuentas?
DR

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