La fecha de la cita anual se acerca. Ella sabe que lo verá en poco tiempo y ya es feliz desde ahora. Así como decía en el principito: “Mientras te espero ya soy feliz” En este caso ella se mueve para verlo. No importa. Viajaría meses sobre un camello si hiciera falta. Ella es así. Sencillamente y complejamente así. Piensa en él intensamente. Además, en los últimos días ha hablado mucho de la historia que han escrito juntos. A la distancia pero unidos por un no se que. Ha recordado detalles que los tenía bien guardados. Ha conocido a alguien con quien pasa mucho tiempo y que le recuerda mucho a ella misma cuando empezaban a caminar en paralelo, cerca, casi en contacto. Por ello es casi imposible no tenerlo presente todo el día. Cuenta y cuenta, habla y habla. Así como a él le gusta, llena de gestos, con los ojos brillantes y saboreando cada palabra que dice. Tiene la sonrisa fácil en este momento cuando escribe. Las lecciones aprendidas con él representan una pequeña parte del todo que ha recibido. El bien querer. El saber amar. Confiar a ciegas. Plena libertad. Defiende tu sensibilidad. Nunca dejes que te menoscaben. No profanes sentimientos. Reserva tu espacio y tu tiempo. No dejes de soñar. Escribe todo lo que te apetezca. Usa tu inteligencia. No la desperdicies. Escoge bien a quiénes te rodean. Sé práctica. Razón y corazón. Cada uno en su momento. Admira antes al que vayas a amar. Hoy están aquí y las repasa constantemente porque sigue encontrando muchas personas que necesitan aprender algo de los diversos caminos que la vida construye para que andemos. Y ya que no está cerca para hablar con ellas, les dice algo de lo que él decía, busca las palabras adecuadas, intenta empatizar y aconsejar. Bueno, hablar. A el no le gusta llevar el título de consejero. Difícil tarea la de ella en estos casos. No es él, es ella. Aunque lo tenga dentro toda la vida no puede tener su mente. Es único. No es perfecto. Se levanta mal humorado. En las mañanas no le gusta conversar. Eso lo sabe y eso lo hace real. De lo contrario pensaría que viene viviendo dormida y soñando todos estos años. Les habla con el corazón en la mano. Y así las palabras van saliendo con facilidad, fluyen de ella y no cree que pueda parecer tan lógica, coherente, centrada, madura y en fin que les gusta oírla. Pero no se atribuye nada. Siempre aclara que lo ha aprendido con él. Tiene los derechos de autor. Ella ha visto a incontables personas con carencias y que piden ayuda. Pero algunas no se dejan ayudar y otras, no logran entender el idioma en el que esa ayuda llega. Sin petulancias, ya se sabe de antes que hay piedras que son joyas y otras que no sirven para tal. Entonces es cargar harina en un costal roto. Cae todo de nuevo. Quién diría en aquella época que ellos estarían hoy aquí? Gracias por la paciencia. Va marcando de nuevo en el calendario los días que faltan para verlo. En sentido inverso esta vez. Qué de nuevo aprenderá? Lleva muchos cuadernos para tomar apuntes.DR

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