miércoles, 7 de noviembre de 2007

LLAVES NUEVAS

He encontrado unas llaves. No sabía exactamente cuál de las puertas abriría. La busqué despacio, mirando cada una de las que veia por ese largo pasillo cuyo fin no se distingue. Muchos colores, algunas más nuevas que otras. El paso de los años se notaba. Algunas estaban abiertas y eso me hacía pensar que mis llaves no estaban hechas para ellas. Podía pasar sin decir nada. Existían dos posibilidades: que me encontrara algo bueno o algo malo. Eso es lo que trae ir por el camino fácil. Otras traian colgado el cartel: "Entre sin golpear". Esto tiene un doble y muy importante significado. Pasar sin llamar a la puerta y sobre todo, no hacer daño a quien esté dentro, o sea, no golpear. No se admite ningún tipo de agresión y menos aún al corazón. Esas son las que tienen ocupados a los médicos de este pasillo, los pobres están a tope.
Las que yo llevaba colgaban de un llavero con el simbolo "@" y eso me hizo pensar que debía tener relación con algo más. Seguí caminando. Detrás de unas puertas se oian voces, gritos, discusiones, risas y luego de mucho andar me llamó la atención una melodía. No puedo describirla, ya sabeis que no entiendo de notas. Sencillamente me atrajo. Apenas la sentí me hizo cerrar los ojos y dejé de ver el camino. Fui detrás del sonido. Supongo que es así como se sienten los marineros con el canto de las sirenas: encantados. Hice las varias curvas del pasillo y por fin la he visto, era azul y tenía un diseño: el símbolo "@". Estaba claro. Era la mía. Me dispuse a colocar la llave en la cerradura y antes que pudiera reaccionar se abrió sola. Una voz me dijo: Pasa, sabía que estabas llegando. Pregunté porqué, sin saber a quién y me volvió a responder. Ya olía tu perfume y sentía la energía que la llave tiene escondida. Sabia que se acercaba.
Así funcionan las cosas, seguía diciendo esa voz. Hay muchas llaves repartidas por el mundo que abren esta misma puerta. Pero ellas se hacen encontrar por quien ellas eligen. Algo perciben en esa persona y brillan para ser vistas. Así las he fabricado. Y yo no podía entender qué han visto en mi. Pues así las encontré. Iba a arrojar la basura y al lado del contenedor, donde todo es oscuro, me llamaron la atención por su luz azul, así como la puerta, así como aquella sala en la que me encontraba hablando con una voz. Y esa misma voz volvió a hablar. Parecía que leia mis pensamientos, porque me dijo: No te puedo decir exactamente lo que tienes. Pero sí sé que por alguna razón estás aquí. Tenemos que descubrirlo, antes de ello no te puedes marchar. Por tanto, te sugiero que te acomodes y, si te apetece, empecemos a conversar.
DR

1 comentario:

DR dijo...
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