viernes, 16 de noviembre de 2007

LOS SUEÑOS

Hay días en los que las palabras, o líneas en este caso, surgen, aparecen, nacen de una fuente que parece no correr riesgo de secarse. Hay quien gusta y quien no. Hay quien entiende y quien no. Es así. Existen cabecitas locas, cada día más locas, (me incluyo) que funcionan como manantial de ideas, sin parar, no caminan, corren y si no, vuelan. Dan saltos, brincos, se lanzan. Personas que viven hablando y hablan viviendo. Viven y sobreviven mediante sus propias expresiones. Es una terapia. Saben de lo que hablan “casi siempre” y hablan de lo que saben “siempre”, algunas veces sin que nadie pida su opinión (sí, somos metidas). Duermen y conversan con ellas mismas y con el mundo, real e imaginario (que aguante quien se anima a compartir espacios nocturnos). Conversan en sueño y conversan sobre sus sueños (que me aguanten con la tostada en mano). Sueño, soñar, soñando. Sí, capacidad para soñar. Hay quien se burla. Otros la entienden como inmadurez. Algunos como vía de escape. Y los peores sienten pena por el soñador. Y yo como soñadora pena por ellos. Sin embargo todavía se sueña. A pesar de los palos que llevamos. Planear, proyectar, imaginar, idear cosas y cosillas. Amor (el uno, el dos, y el tres, manzanas y bollos a la vez ;) ), amigos (en grandes cantidades y de la mejor calidad), familia (incondicional), trabajar (la vida), viajar y conocer gente (las mejores experiencias), estudiar (responsabilidad con mucho gusto), ayudar (energía), comprar (el descontrol), ir de fiestas (más descontrol), bailar (descontroladísimo) . Cómo no tener motivos para que la imaginación se dispare? Esto es un poco de lo que me hace vivir y sonreír. Ilusión de nuevo. Motor que mueve el mundo. Seguir soñando y así seguiremos viviendo. Disfrutar mientras se espera que el sueño se cumpla y disfrutar cuando sea una realidad. Entonces es disfrutar siempre. No se trata de respirar o no porque tenemos un sueño. Sino de hacer que cada día sea más interesante, atractivo, llamativo, encantador. Levantamos por la mañana con un impulso y una sonrisa y en las noches entregarnos satisfechos al reposo y con otra sonrisa. Me voy a dormir, porque siento sueño, tengo sueños y ganas de soñar. Y los duendes también dormimos.
DR

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