lunes, 12 de noviembre de 2007

TANTO Y TANTO

Componer una sinfonía. Escribir la mejor novela de misterio o suspenso. Una poesía dulce y sincera. Dejar salir todo y de un modo “especial”. Y eso que ya he dicho que no conozco de notas. Y agrego ahora que no conozco de lingüistica, morfología o sintaxis. Sin embargo quisiera que en algún lugar constara este momento. Ya está en mi corazón y en mi memoria (que no es de pez). Me siento livianamente bien. Es un “bien” tan extraño, tan raro, tan original, tan exclusivo, tan diferente. Tan, tan, tan … ya es algo de música? Tan todo, sobre todo tan pequeño y grande, tan joven y maduro, tan enérgico y sereno, tan sentimiento, tan sonrisa, tan cigarros, tan paseo. Hablo de un ser tan “especial” que he conocido del modo más “especial” y con quien he mantenido, mantengo y espero mantener por mucho y mucho tiempo conversaciones tan “especiales”. Cuánta descarga en poco tiempo. Otra vez el tiempo. No ayuda, no colabora, no contribuye. Un par de horas que pasan a ser más importantes que los últimos seis meses de respiración angustiosa que llevo. Qué sorpresa puede venir tras una sonrisa! Quiero sonreír de nuevo. Que se me seque la boca por no poder cerrarla. Esto me hace pensar que algunas veces tomo decisiones correctas. Una madrugada dura en la que tras unas líneas mi vida empezó a cambiar. Pensaba que estaba mal. Leyendo pude ver que otras estaban peor. Que tenían razones valederas. Buscaba sentirme menos mal de lo que estaba, deseaba aliviarme de la carga que llevaba. Y hoy, no estoy del todo recuperada, todavía tiene aquel efecto “tenaz” que se empeña en seguir rondándome. Sin embargo, lo picante de todo esto, es que una vez más se confirma la frase: “dónde menos esperas salta la liebre”. Esta liebre me ha quitado otro tanto de ese peso y lo que queda dice que lo llevará conmigo. Una pena entre dos es menos pena!

Por dónde empezar? Cómo decirlo? Qué palabras usar? Que gestos? Qué mirada? Cómo controlar las lagrimas? Mientras practicaba esa seria conversación que debía ocurrir ya me brotaban de nuevo unos lagrimones (pero que no son de cocodrilo). El miedo. Entonces? Otra vez la tanda de preguntas. Por dónde empezar? Cómo decirlo? Qué palabras usar? Hacerlo rápido y con el corazón en la mano. Arriesgar a que la verdad no sea buena o que no sea bien aceptada. Al fin, era la verdad y nada más que la verdad. Entre varias opciones la que más se adaptaba al hablante, pensando que el oyente lo entendería. Si algo no funcionaba, que sea con la verdad de por medio. Y así, con un par, que ese día estaban medio pachuchos, marcar el número y solamente risas y sonrisas, sonrisas y risas responden del otro lado. Ahhhh qué decir? En plena calle, con otra sonrisa, tonta y nerviosa, muda, en blanco.

Por dónde empezar? contar todo! Decirlo, expresarlo, manifestarlo. Feliz, satisfecha y aún con cierto temor. Será cierto todo lo que está pasando? Será esta la razón de que el último otoño haya sido diferente? Se dice que de todo lo malo viene algo bueno. Hay que verle el lado positivo a las cosas. De cada situación hay que aprender. Esto es lo bueno, lo positivo, el lado blanco de ese lado oscuro por el que estaba caminando. Lo aprendido: por muy extrañas que sean las formas de conocer a alguien, puede resultar interesante. Una forma extraña de conocer a una extraña que podría convertirse en la más conocida y excelente amiga. Una persona con quien se habla por primera vez sin condiciones, requisitos, exigencias, limitaciones. Como una buena colega de toda la vida. De esas pocas o única a las que buscamos cada vez que ponemos los pies en el pueblo o la buscamos sin encontrar porque nunca ha existido. Mostrarse más allá de lo cotidiano, abrirse, saltar y nadar sin miedos. No hay tiburones. Lo otro aprendido: Hay personas que sacan lo peor de nosotros y, hoy puedo decir que felizmente, también hay personas que sacan lo mejor de nosotros. Y, si ese mejor te estaba sofocando y lo coge con tal gusto que lo disfruta contigo pues… la lotería!
DR

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