Quien vive en la oscuridad solamente ve en blanco y negro. Una pena. No sabe lo que se pierde. Sí, porque los colores se perciben, o sea, llegan a los ojos mediante la luz. Que es una cuestión física. No nos compliquemos explicandola aquí, pues hay cosas más sencillas que nadie atina a comprender. Porque lo que quiero decir es que me encantan los colores, ver las diversas tonalidades y eso es posible porque hay mucha luz alrededor mío. Cada rayo que pasa me permite ver el mismo objeto de diversos tonos. Según el día también, pues hay que saber que no siempre es posible saltar de la cama con el pie derecho (y menos cuando es para apagar el despertador). Lo mejor es que en ciertos días llenos de nubes, también me he encontrado con otras luces, y no aquella famosa, la del final del tunel. No, estas son las que han indicado un nuevo camino, un inicio o, tal vez, hayan mostrado alguno que ya conocía. De todas formas me han dejado ver nuevamente los colores.
Cada año se instala un nuevo color. Es el color de moda. Todo se adapta a él. Nos adaptamos. Lo usamos. Lo llevamos. Lo traemos. Está con nosotros. A algunas personas le sienta mejor que a otras. Este año se impone el morado. En todas sus versiones. Oscuro, claro, medio claro y medio oscuro. Detalles como un bolso, un prendedor, una bufanda combinada con la gorra y con los guantes, anillos, pendientes, collares, todo bien llevado, nada de exageraciones, ante la duda... la sencillez. Y quien quiera puede también ponerse las uñas moradas, el pelo morado, morado de rabia, morado de vergüenza y morado de comer (yo todos los días) y hasta las letras moradas en un post. Otro acierto es pasar por alguna tienda y coger cosillas que faltan en la casa o, aunque no falten, qudarán bien en "ese" rincón. Claro, en morado. Una cajita (como la de Pandora) para guardar "eso" que nunca tiene lugar, unas velas (de lavanda), un atrapasueños y una bolas, en todos los tamaños. Se ven estupendas en un vaso, en un plato, colgadas en la ventana pegadas al cristal y hasta en la cama. Este color es otro que pasará a la historia. Porque la historia personal de algunos colegas ha cambiado con el morado. Por mi parte, he reciclado una funda nórdica, de esas que crees que no volverás a usarla y la guardas en el fondo del baúl. Pues aquí la tengo. Está demás decir que es morada. Cosa extraña, ella no huele. Tal vez haya llegado la hora que guarde algún perfume.
DR


1 comentario:
Pues sí, si, si, el morado es un color mágico. Una bola, un mechero, unos ojos de una tonalidad... y las nubes de Bruselas....
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