
Ya sabemos que la variedad humana es innumerable, incontable, incalculable y algunas veces inconfesable!! Estamos de todo, somos de todo, queremos de todo y, en algunos casos, hacemos de todo. Entre tanta gente es posible encontrar a alguien que sientas como un amigo, no se si facil o dificil. De todas formas me consta que es posible encontrar.
Alguien para el café, para la comida, la cena, las cañas, las tapas, los "pintxos", "un tinto verano" en invierno, "el café de la plaza" que te revuelve la tripa. Alguien que cocina para ella y para ti, te incluye en su mesa sin haberte preguntado. Dice que eres "como de la familia", "aquí sin protocolos". Otros asaltan tu cocina metiendo mano a cualquier cosilla que hayas dejado en la nevera y "dicen que sabe a gloria". Ya, elogios innecesarios y de todas formas bien recibidos. Quien escucha y quien quiere ser escuchado, quien llora mientras el otro se echa una risa, aunque logicamente no por la misma causa. Quien oye tus reclamos y otros "quejicas" que siguen siendo adorables.
Están esos con los que se puede charlar de "casi" todo, con quien se estudia, se aprende, se enseña, se sorprende, se asusta y se admira. Los que echamos de menos, los que por poco echamos de la casa. Aquellos que no olvidan fechas y otros que no conocen de calendarios. A todos queremos, nos encariñamos, nos apegamos. A todos les damos algo y también nos dan otro tanto. Puede ser una palabra, un gesto una caricia, una mirada. Y también el vestido para la próxima cena, el maquillaje "adecuado" para cada ocasión, las maletas para una escapada que nadie ha de saber, un pedazo de la cama para una siesta impostergable.
Los constantes presenciales y los ausentes constantes. Los que con el "hola" te arrancan la mejor sonrisa del día, la semana, el mes o tal vez el semestre. Quien no solamente "cumple" con su presencia sino aquel que sabe hacer sentir sin tocarlo. Hay de todo y para todos los gustos. Reciben encantados tus regalos y no saben hacerte uno en condiciones. El calzado es pequeño, la blusa te queda corta, la falda es para "la madre". Ante esos me pregunto si la complicada soy yo o es que resulta tan dificil saber lo que me gusta. Para ello la mejor ha llegado con Nici y sus ovejitas a cuestas diciendo que es "tan sencillo" darme un gusto.
Todos y cada uno de ellos en distintos porcentajes me llenan, alegran mis días y algunas veces lo entorpecen. Saben que estoy y me hacen sentir su presencia. Mis silencios son entendidos y mis gritos aceptados. Las buenas y malas rachas acompañadas. Sin protestas ni esperas. Ahí están. Cada uno a su manera.
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