
Tiene la mirada perdida. Fija en un punto inexistente. Pregunto sus razones. Sacude la cabeza y vuelve a este mundo. No dice nada. En pocos segundos se abstrae nuevamente. No percibo tristeza en esa mirada, sino una espera sin prisas. Me aparto para dejarla viajar. No quiero interrumpir el encuentro, prefiero ser testigo a escondidas. Lo están disfrutando, ojo a ojo, pegados y en silencio. Mirada que saluda, abraza, envuelve, cuenta, expone, enseña, muestra, desviste. Desiertos y mares, otoños y primaveras. El brillo no se pierde. Es la vida entera.
DR

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