miércoles, 19 de marzo de 2008

EVALUANDO


Me han dicho que nadie llega a nuestras vidas por azar. O que todos llegan por alguna razón. Hoy estoy de nuevo convirtiendo mi vida en números, evaluar, medir, hacer estadísticas. Casi siempre las evaluaciones se hacen a fin de año. Y a mi se me ocurre hacerlas semanal, quincenal, trimestral, semestral, en fin, que me lio mas que un ovillo. La mitad de un tiempo, una etapa, un gran porcentaje de buenos y malos, de secos y mojados, de lisos y bordados, saltos, caidas, levantadas, escaladas. De ese saco hay mucha harina que quitar. Quién sabe si no se convierte en un libro? Estará lleno de fotos, cientos o tal vez miles, para entretener y muchas historias de las más verdaderas e insólitas. De las que dejan con la boca abierta y los ojos estrellados, de las que hacen reir, llorar, merecen criticas y burlas.
Cuánto he hecho? Cuánto podía haber hecho? Hasta dónde he llegado? Hasta donde podía haber llegado? Cómo he podido perder todo ese tiempo? Ha sido tiempo perdido? Para qué he vivido esto o lo otro? Qué me ha aportado aquella o esta situación? Me han dado varias respuestas. Ninguna me convence, no son suficientes para hacer una media entre lo ganado y lo perdido. Creo que la pérdida fue mayor. Y esa sensación me ataca en estos días. Me trae un sabor amargo, nada agradable y que termina todo en mi pobre estómago que ya no está para estas palizas. Es un sabor a desencanto, a esperanzas anuladas, expectativas frustradas. Y hasta cierta vergüenza por haber creído que no todos son tan malos como parecen y que no todos son tan buenos como se presentan. Consecuencias de esperar mucho. Y eso que predico todo el tiempo que es mejor no esperar.
Aunque una vez más lo que veo es que no hay "todo", ni hay "nada", ni "siempre" o "nunca". Relatividades en lo absoluto. Confias un día y al otro te arrepientes. Has actuado con el corazón. Que lo reclamen si alguien se molesta. Sientes que es bueno y al poco tiempo ya es mejorable. Dejas tu espacio y tu tiempo para usarlo porque alguien lo pide. Y luego te quedas con un sensación de vacía y sin razones. Será que eso es traición? Limpiarle la herida al perro que luego se levanta y te muerde. Y si no te muerde se va sin más. Tal vez esté esperando que diga gracias y se me olvida que los perros no hablan.
DR

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