
Hace mucho mucho que no paso por aquí. Estoy flotando en un mar de noticias buenas buenísimas y malas malísimas. Está ocurriendo a tal velocidad que me siento estampillada y no puedo moverme, solamente miro y antes de ver ya ha pasado. Abro mejor los ojos esperando la siguiente y es lo mismo. Entonces noto que no soy yo, sino que, aunque el tiempo está caminando al ritmo de siempre, los acontecimientos no. Estos van a otro ritmo, más rápido rapidísimo. Asimilo, digiero y luego hablo. No por eso deja de ocurrir. Imagino a un embudo en la boca de una botella y esa botella soy yo.
Todos los días me vienen ideas para dejarlas aquí por escrito. Y siempre aparece alguna razón que me impide llegar a este destino. Hoy he decidido darme un descanso sin estar cansada. Hacer una pausa de no hacer nada. Limpiar la mesa que no está sucia. Respirar profundamente sin que me falte el aire. Sencillamente abrir la página en blanco y sacar lo que quiera salir para aliviar y alivianarme. No me siento pesada. No es una carga. Son ganas de hablar, de contar, de compartir y la inseparable sensación de soledad rodeada de gente. Cada una a lo suyo y todos a nada. Ellos están bien y felices. Soy yo la que no encaja. O cree no encajar. No quiero algo más o algo menos. Quier algo diferente a lo que pueden darme. Ya sabiamos que donde no hay mata no hay patata. Mejor pensar en eso y no comerse más la cabeza.
No por eso la soledad es menos sentida, tal vez, sí, más comprendida y aceptada por mi misma. Lo dificil es explicar a quien no sabe dar qué es lo que podría dar. Y así, igual viendo desde el otro lado. Quien no entiende qué es lo que se puede dar no sabe cómo hacerlo. Culpa de alguien? Creo que no. Cosas de la vida y nada más. Sensibilidad. Después de mucho pensar y tras este fin de semana noto que esta palabra describe lo que busco. No sé si me hace falta. No estoy a favor de necesitar, porque entonces estamos pendientes, estamos esperando. Sin embargo, sin restar mérito a nadie, no todos cuentan con esa virtud que tanto alegra el alma. Sentido y sensibilidad por dónde andan?
Hoy es un día importante. Por lo programado es un día parecido al 24 de diciembre o 1 de enero, sí, esos días de evaluación. Qué he hecho? Qué he dicho? Bien o mal? Podía ser mejor? Sí, siempre puede ser mejor. No obstante, hoy estoy pensando que más vale tarde que nunca, aunque no sea lo mejor de lo mejor. Yo lo he hecho tarde y hecho está. Por eso estoy algo más tranquila. No he acabado de evaluar, de mezclar ideas y buscar "porqués", encontrar coincidencias donde, tal vez, no existan.
Soñar durmiendo de tanto soñar despierta. Y no distinguir si fue en uno o en otro momento. Quedarse con una risa y la duda. Dormir de día y vivir de noche. Esperar lo inesperado. Sensación de irrealidad constante. Ver el sol aparecer y desaparecer casi al mismo tiempo. Al fin, maltrato a un cuerpo que no logra entender el porqué está con una cabeza que se resiste a darle días mejores. Una siesta en la mañana, la madrugada, cada día con un color diferente, que termina por las tardes y el día que transcurre en la oscuridad, más o menos intensa. Enfadada con el claxon que suena con el sol y observadora de quienes lavan la cara acompañados de la luna.
DR

No hay comentarios:
Publicar un comentario