sábado, 5 de julio de 2008

DELIRIOS EN LA MADRUGADA

Otra madrugada en vela e improductiva. Si, por lo menos, sirviera para algo más que comerme la cabeza, tendría algún sentido. Sin embargo, humanos somos y bastante raros para algunas situaciones.

Los "porqués" de toda la vida. Y si lo hubiese hecho así. Si hubiese cambiado aquello. Si venía. Si me iba. Coraje o cobardía? Fuerza o debilidad? Porqué ocurrió de tal forma? Porqué me ocurrió a mi? Exagero? No es nada? Se puede arreglar? Se puede remediar? Cuántos "porqués" surgen?. Hoy no se si soy o estoy normal. Tal vez ni una ni tra cosa.

Inutilidad total, inoperancia al extremo, parásito sin vergüenza, farsante, mediocre y, además, egoista. Vaya, no se me ha escapado ningún defecto. Hoy estoy completa. Qué pasa con el cerebro en momentos como este? Neurótica o psicótica? Obsesiva, compulsiva, depresiva, autodestructiva? Todo, en una sola y al mismo tiempo. Lo peor? Que no se sabe y se vende como normal.

Los años no pasan sin dejar huellas. La piel, el pelo, la vista, los pies, las piernas, todo lo resiente. Algo mejorable en esto de crecer y querer ser adultos o fingir que lo somos, es que ya tenemos camino andado, mochila cargada y zapatos gastados. Dependiendo del día recordamos los paisajes bonitos que hemos visto, los detalles especiales que llevamos y miramos con complicidad a esas "botas" a punto de ser colgadas, al final, son como testigos de nuestra vida, aunque no pueden hablar para darnos otro punto de vista.

Y nada, mejor acabar por aquí con una cursilería ... o varias. El tiempo todo lo cura. No hay mal que dure cien años. Después de la tormenta viene la calma o al final del túnel siempre hay una luz. O, sencillamente, hay que darse una buena sacudida y renovar el plumaje. Aunque estemos en verano y no en otoño. Para qué esperar? De tanto esperar que "mañana" sea diferente hemos llegado a estas "surrealidades".

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