No se ni por dónde comenzar, solamente decir que estoy de regreso. Sí, tras haber caminado mucho, dando pasos en una fina arena que dificultaba aún más el andar, hoy quiero escribir otra vez para ser "yo misma" aquí y seguir siendo “una” del otro lado. Y de nuevo ha sido una sorpresa picante la que me ha animado, aunque ella no lo sepa aún. La he leído esta mañana y otra vez ese sabor de un año atrás me ha invadido, esta vez sabe mucho mejor, tiene cara y color.
Sin embargo, el logro por mi parte no es regresar a estos delirios virtuales sino buscar el modo de escapar de una jaula en que la yo misma, por mis propios pies me he metido. Menester es aclarar que ha sido mi decisión, no obstante, la decisión ha venido como consecuencia de otra que es aún más difícil de explicar. Eso es lo de menos.
En mis intérvalos constantes sin lucidez he notado, una vez más, que cada paso que se da o se deja de dar en la vida tiene una consecuencia, buena, mala, mejorable, como quieras llamarla. Se actúa de los modos más sorprendentes, inesperados, increíbles, inverosímiles, impensables, incoherentes, i, i, i, y uno puede sentirse una privilegiada o una desgraciada. Algunas veces depende del día del mes en que se encuentren las mujeres, porque sí, eso influye aunque no se ha de reconocer porque es un pensamiento super machista.
Momentos en los que se quiere decir mucho y decir nada, volver, abrir el blog y sentir un alegrón que este cuerpito necesitaba, entre otros que no se descartan. Por esas cosas de la vida estaba ocupada regodeándome en un enfado de “yo conmigo misma” que hasta el cumpleaños del blog pasó sin recordación alguna, ya tiene un año. No estaba previsto que durase tanto tiempo y al final es que a mi lo que planeo no me sale, sino que lo que está escrito se cumple y nada más. Medio de desahogo, medio de olvidar, medio de recordar, opción de llorar y de reír. Tener cerca a quien se voló de nuevo o traer a mi lado a quien sin volar sigue lejos. Pero es una droga, de las buenas, si es que las hay.
El abandono comenzó, lo recuerdo exactamente, a las 13:00 horas del día 11 de agosto, esa fecha sí que la tengo bien marcada y ya rompí las páginas de la agenda y el calendario, aunque de nada sirve, porque no voy a hacer lo mismo con mi cabeza.
Lo recuerdo tal cual cada segundo de conversación y la sensación posterior o mejor dicho, la “falta de sensación” posterior. Todo era tan surrealista que no saltaron ni las lagrimas, cuando en otras ocasiones imaginar tal situación, que en ese instante se acababa de producir, ya bastaba para parecer la Fontana di Trevi (Roma te echo de menos).
Y nada, aquí sobrevivida y hasta hace una semana no había logrado asimilar un pensamiento más que sencillo. Gracias a la rubia del pedaleo, que ante unas consultas divagantes de mi parte me dijo, como si estuviera leyendo un guión que cierta vez yo también había leído.
Resulta, dijo ella, que algunas veces las personas que te quieren te alejan de ellas para no hacerte daño porque, debido a su situación particular estallarán en cualquier momento y es mejor que estés a buen resguardo para que las esquirlas no te hagan daño. En principio, el alejamiento infundado o con fundamentos insuficientes para la persona afectada le hacen ver todo negro, los colores desaparecen y una substancia muy amarga invade el cuerpo y la mente. Poco a poco se reacciona y se expulsa esa amargura. Hoy casi reina la tranquilidad propia de largas jornadas de pesca en medio de la nada que todos estamos necesitando.
En mis intérvalos constantes sin lucidez he notado, una vez más, que cada paso que se da o se deja de dar en la vida tiene una consecuencia, buena, mala, mejorable, como quieras llamarla. Se actúa de los modos más sorprendentes, inesperados, increíbles, inverosímiles, impensables, incoherentes, i, i, i, y uno puede sentirse una privilegiada o una desgraciada. Algunas veces depende del día del mes en que se encuentren las mujeres, porque sí, eso influye aunque no se ha de reconocer porque es un pensamiento super machista.
Momentos en los que se quiere decir mucho y decir nada, volver, abrir el blog y sentir un alegrón que este cuerpito necesitaba, entre otros que no se descartan. Por esas cosas de la vida estaba ocupada regodeándome en un enfado de “yo conmigo misma” que hasta el cumpleaños del blog pasó sin recordación alguna, ya tiene un año. No estaba previsto que durase tanto tiempo y al final es que a mi lo que planeo no me sale, sino que lo que está escrito se cumple y nada más. Medio de desahogo, medio de olvidar, medio de recordar, opción de llorar y de reír. Tener cerca a quien se voló de nuevo o traer a mi lado a quien sin volar sigue lejos. Pero es una droga, de las buenas, si es que las hay.
El abandono comenzó, lo recuerdo exactamente, a las 13:00 horas del día 11 de agosto, esa fecha sí que la tengo bien marcada y ya rompí las páginas de la agenda y el calendario, aunque de nada sirve, porque no voy a hacer lo mismo con mi cabeza.
Lo recuerdo tal cual cada segundo de conversación y la sensación posterior o mejor dicho, la “falta de sensación” posterior. Todo era tan surrealista que no saltaron ni las lagrimas, cuando en otras ocasiones imaginar tal situación, que en ese instante se acababa de producir, ya bastaba para parecer la Fontana di Trevi (Roma te echo de menos).
Y nada, aquí sobrevivida y hasta hace una semana no había logrado asimilar un pensamiento más que sencillo. Gracias a la rubia del pedaleo, que ante unas consultas divagantes de mi parte me dijo, como si estuviera leyendo un guión que cierta vez yo también había leído.
Resulta, dijo ella, que algunas veces las personas que te quieren te alejan de ellas para no hacerte daño porque, debido a su situación particular estallarán en cualquier momento y es mejor que estés a buen resguardo para que las esquirlas no te hagan daño. En principio, el alejamiento infundado o con fundamentos insuficientes para la persona afectada le hacen ver todo negro, los colores desaparecen y una substancia muy amarga invade el cuerpo y la mente. Poco a poco se reacciona y se expulsa esa amargura. Hoy casi reina la tranquilidad propia de largas jornadas de pesca en medio de la nada que todos estamos necesitando.
Por algo suceden las cosas, incidencias y coincidencias. El mes de octubre ha sido “raro”, comenzó bien y acabó con todo tipo de problemas que dificultan, entorpecen, ralentizan, y casi inutilizan años de trabajo. El ordenador, el marca pasos personal, el otro yo, la tercera mano, y algunas veces la cuarta, ha dicho por sí sólo que estaba cansado y decidió ir a su ritmo, a su bola y nada más. Esto se traduce en “voy lento”, “me bloqueo”, “no me abro”, “estoy lleno de virus”, no entro a internet”, pierdo los enlaces que tenía”, y el punto culminante de “no reconozco ni mi propio número de serie”, lo que podría hacer pensar a alguien que se trata de un ordenador de segunda mano o falsificado, sin embargo, de buena fe lo he comprado hace dos años y no había dado problemas.
Tal cual estaba intentando mantener un diálogo con él para explicarle que su existencia es muy importante para mí, pero él se empeño en no captar mi primer mensaje y todo acabó de la peor manera posible, a tortas!! Voló la tecla INICIO, que la guardo de souvenir, y ahora está en la UCI de una tienda esperando diagnóstico.
Y luego de mucho preguntar y salir de dudas existenciales informáticas decidí que mi el final de mi mes de octubre tuviera un nuevo color, el super color, el mejor, precioso, de fuerza, de guerra, de energía, es brillante. Se trata del rojo cereza y estoy encantada de mirarlo aquí a mi lado. Gracias a la vida que me sigue dando tanto!
Tal cual estaba intentando mantener un diálogo con él para explicarle que su existencia es muy importante para mí, pero él se empeño en no captar mi primer mensaje y todo acabó de la peor manera posible, a tortas!! Voló la tecla INICIO, que la guardo de souvenir, y ahora está en la UCI de una tienda esperando diagnóstico.
Y luego de mucho preguntar y salir de dudas existenciales informáticas decidí que mi el final de mi mes de octubre tuviera un nuevo color, el super color, el mejor, precioso, de fuerza, de guerra, de energía, es brillante. Se trata del rojo cereza y estoy encantada de mirarlo aquí a mi lado. Gracias a la vida que me sigue dando tanto!
DR

